7 de noviembre de 1903 Nace el naturalista Konrad Lorenz

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Konrad Zacharias Lorenz nació el 7 de Noviembre de 1903 en una pequeña villa austríaca llamada Altemberg y murió el 28 de Febrero de 1989. Lorenz estudió Medicina en la Universidad de Viena, luego se especializó en anatomía comparada, psicología y filosofía. Fué asistente de anatomía, más tarde profesor en anatomía comparada y psicología animal. Trabajó en el departamento de psicología comparada en Konísberg, dirigió el Instituto de Psicología Comparada de Altenburg, el Instituto Max Planck, el departamento de sociología animal del Instituto de Etología comparada en la academia Austríaca de ciencias, fué miembro de la Royal Society, obtuvo el premio Kalinga de la Unesco y junto con Nico T’imbergen y Karl Von Friest recibió el Premio Nobel de Medicina en 1973 por sus descubrimientos sobre la organización y causas de las pautas de comportamiento individual y social. Además se le otorgaron innumerables condecoraciones. Entre sus libros más importantes figuran: El anillo del rey Salomón, Cuando el hombre encontró al perro, Sobre la agresión, La otra cara del espejo, y Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada. Desde muy joven lo apasionó la historia natural. Su hogar rodeado de vegetación, arroyos y estanques era un lugar espléndido para que se formara un naturalista. Vivió muy cerca de los animales salvajes y domésticos, consiguió así las primeras intuiciones sobre la relación entre los aspectos heredados del comportamiento y los; elementos modificados por la experiencia temprana; desde entonces se dió cuenta que se sabía poco acerca del concepto de instinto y empezó a entrever vagamente cómo podría desenredarse e investigarse científicamente. Fue un amante de los animales; su relación con ellos no estaba precedida por la frialdad científica, todos eran como amigos personales y despertaban en él intensos sentimientos de protección, pero a la vez fué un fuerte crítico de quienes quieren más a los animales que al hombre. Durante sus charlas y conferencias era evidente que la gama de animales que había estudiado era enorme; su método comparativo así lo exigía. Esto se explicaba, no solo por el número de especies sino por la variedad de conductas que estas mostraban. Hay que conocer el comportamiento animal en conjunto. decía adhiriéndose al método de Timbergen. Parecía decididamente Darwiniano en cuanto a la extensión de su conocimiento y en su insistencia de que nada debería ser considerado como fuera del ámbito de la investigación.

Lorenz fué producto de la tradición científica y cultural de Viena, y fue pionero de una nueva área de estudio científico con implicaciones profundas para el género humano. Además, le enseñó a la humanidad una nueva manera de mirar el mundo animal, muchos de los conceptos introducidos por él han pasado al acervo común de la biología moderna. Las dos personas que más influyeron en el pensamiento de Lorenz fueron Darwín y Heinroth, Este último fue el primero en usar deliberadamente el término “Etología” en su sentido moderno. Lorenz lo consideraba como su fuente de inspiración y algunas veces definió la etología como la materia que inventó Heinroth. Para Lorenz la Etología es el estudio comparativo del comportamiento, donde las diferencias y los parecidos entre las especies son investigadas con la intención de descubrir de qué manera el proceso de la evolución ha formado cada una de ellas tal como es. El comportamiento de cada especie forma parte de su dotación para la supervivencia, y es producto de la evolución por selección natural como lo son la estructura del ojo o el funcionamiento del aparato respiratorio. Para Lorenz la más importante de las suposiciones básicas de la etología era la teoría de la evolución. Para explicar la existencia 281 de algún órgano particular o pauta de conducta, Lorenz investigó su valor de supervivencia para la especie. Como etólogo negó que toda la conducta esté condicionada por el ambiente y se dedicó a estudiar aquellas pautas de conducta que son instintivas. Sostuvo que existen muchas pautas de conducta animal que son coordinaciones hereditarias o movimientos instintivos, son innatas más que aprendidas y para cada una de ellas hay un impulso que es la causa de que la conducta aparezca espontáneamente. Pero esas pautas de acción fijas están sujetas a menudo a uno o más de los cuatro grandes impulsos: alimentación, reproducción, huída y agresión. Pensaba que toda porción de conducta está causada generalmente por al menos dos impulsos o causas internas y que el conflicto entre impulsos independientes puede dar solidez al organismo completo. Lorenz veía al hombre como un animal que ha evolucionado a partir de otros animales. Nuestros cuerpos y su fisiología muestran una continuidad con la de otros animales, entonces él esperaba que nuestras pautas de conducta fueran similares a las de los animales, porque según él nuestra conducta está sujeta a las mismas leyes causales de la naturaleza. Pero la concepción crucial de Lorenz sobre la naturaleza humana es que al igual que otros animales, los seres humanos tenemos un impulso innato de conducta agresiva hacia nuestra propia especie. Por tanto buscó una explicación evolutiva para nuestra agresividad innata y para su naturaleza peculiarmente comunitaria (la lucha más destructiva no se da entre individuos sino entre grupos. Afirmó entonces que la selección natural puede determinar la evolución de las culturas tanto como de las especies. Lorenz era consciente de que su manera de entender el mundo difiere de los métodos científicos aplicados por otros hombres de ciencia. El estableció la observación de los complejos detalles como una parte valida, respetable y altamente refinada del proceso científico. Aquí, citó los filósofos de la ciencia cuyas teorías contribuyen a racionalizar sus propios enfoques metodológicos. Se interesó por la epistemología y su relación con la capacidad de percepción del hombre y sus limitaciones ideológicas. Este interés, lo condujo a las ideas del filósofo del siglo XVIII Inmanuel Kant, el cual había sugerido la existencia de los “imperativos categóricos”, Es decir, de las convicciones éticas absolutamente necesarias para el hombre. A Lorenz el término categórico le pareció otra manera de decir “innato”, así fue como se vinculó a la Universidad de Konisberg como profesor, para estudiar y comprobar con más detalle si el filósofo se había anticipado a su descubrimiento sobre los mecanismos liberadores innatos. A través de su obra pone de relieve el papel del instinto, y el más popular es el de agresión, especialmente en su expresión humana. Este instinto suele concebirse como un impulso que todos tenemos y que busca salida de alguna forma, que puede orientarse por unos canales inofensivos, pero que si se reprime tarde o temprano estallará con gran fuerza. Para él el ser humano con su capacidad de razonar, de hablar y de reflexionar es mucho más que la suma de sus instintos, pero debido a que se deja guiar por ellos son la auténtica base de su moralidad y de su ética. Afirmó que el comportamiento agresivo es innato y debido a condiciones. de la sociedad moderna puede volverse patológicamente inadecuado con gran facilidad, pero esto no significa, ni justifica que tengamos que dejar las cosas como están.

OSWALDO HEREDIA

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