Historia de Zaraza Noticias en Contexto Siglo XX

Natividad Sáez Ortega: El pregón mañanero por las callejuelas zaraceñas.

Escibanías del Batey I. Por: Luis Pimentel

 

Semblanza de la cotidianidad: Natividad Sáez Ortega: El pregón mañanero por las callejuelas zaraceñas.

 

“Cuando la guacharaca lanza su grito de madrugá….sale con su alharaca de Tacalito hacia la ciudad”…

 

Una caravana de jumentos iban y venían por los caminos de mastrantos…..en ellos, los arrieros de un pasado,ceñido al trabajo fatigado de trasportar mercancía en mulas, burros y arriar madrinas de ganado que transitaban los polvorientos caminos del llanos y nuestros asentamientos campesinos cercanos al pueblo ,en esos hombres contábamos con visitantes laboriosos ,hombre de trabajo, no mendigos .La copla del bardo unareño y voces anónimas quedaron en el eco de estos parajes como la palabra de Ernesto Luis ,atesorando prosas y amigos. Fueron muchas mañanas de tropiezos entre silbidos y cantos de arrieros y cigarrones conocidos, vendedores y transeúntes callados.

En la fatigada labor los ordeñadores, becerreros, cantadores y pregoneros a su entrada a los predios del pueblo soltaban sus versos: “Amo estos hondos parajes y mi destino de arriero porque conozco la dicha de caminar con el suelo y con el pan de la copla que es el mejor bastimento”. Ernesto Luis, Cantaclaro del Unare ya tenía en su haber la prestigiada palabra que interpreta el nativismo y costumbrismo acendrado en el alma de la llaneridad.

Lo más seguro que Natividad Saéz conociera muchos caminantes entre ir y pasar, a Ramón Cundanga , Ramón Esteban Flores y pare usted de contar. Así comenzaba la aurora matinal de un pueblo de sobria mercadería:

…”con dos o tres jumentos muy cargadito Natividad, en busca de sustento

paso a pasito cantando va:”

Natividad Sáez, fue un vendedor ambulante típico del siglo XX en Zaraza estado Guárico. Nació el 16 de noviembre de 1927, tenía su estancia en Las Camazas, vendía y venia de Tacalito, por esos conucos donde tenía sus sembradíos o majada, donde cultivaba algunos frutales originarios del llano en el sector rural de la ciudad, sus compañeros: jumentos con sobornales y los aperos acuesta, venía con su jarana, con el pregón mañanero, ofreciendo su mercancía por las esquinas del pueblo, en especial el Médano, parada para encontrarse con algunos de sus compañeros de parranda. De vuelta con las ganancias de la venta del estiércol, frijoles, topochos, auyamas y leña, jugaba en los azares de dado y cartas en los tugurios nocturnos de la época.

Dijo el compositor Carlos Ramón Gómez en una nota al pie de página, número 76, del libro que compiló sus canciones y los arreglos musicales por dos excelentes profesionales: El zaraceño Prof. Ángel Vicente Gómez Romero y Dra.Zeneida Jesica Rodriguez Suárez, integrante del grupo Vasallos del Sol en relación al deceso de Natividad: “Está de luto el folklore nativo”. En el acta de defunción están mínimos datos: Falleció el 26 de noviembre de 1977 a la edad de 50 años en el Hospital Dr. Francisco Troconis.

De oficio agricultor, comerciante ambulante, con su acostumbrado pregón por las calles de Zaraza en los años 50-70, lo recuerdan los habitantes de esos tiempos hermosos, que para la temporada navideña traía las hojas de plátanos para la cocción de hallacas para fogones de arrabales y humeantes leños al pie de topias y budares; para las distinguidas familias de posición económica, como para gente sencilla, él no tenía preferencias, era un vendedor con una cartera de clientes muy variada .No hay zaraceño del pasado siglo, que no tenga un breve recuerdo de este personaje. Si algo positivo nos dejan las redes sociales, entre muchas consideraciones oportunas, es la participación masiva sobre el interés por la historia menuda y la identificación con los relatos locales. En la calle Bolívar encontramos los recuerdos en la memoria del Dr. Luis Rojas Mendoza:” El loco Natividad, la loquita Caridad, Juijua con sus cagajones triturando los terrones con sus descalzos talones…Zaraza mía, como te recuerdo”.

Una carga `e leña catira, cómpremela ya; si usted me la compra, mi hermano, Dios la premiará;”…

 Cuando yo apenas tenía entre siete a ocho años, lo conocí en la calle ciega frente a una puerta de la familia Segovia Rojas en Borbollón, doña Elena Rojas era una de sus clientes, lo vi con atuendo negro, representaba más edad de la cronológica: sombrero, cogollo, tres burros con leña; aún recuerdo muy bien esa mañana, como todo cuadro curioso, que negamos olvidar. Escuchaba hablar de Natividad, los niños escuchan los murmullos de la ciudad, imaginan y se asombran de los personajes que pueblan la escena de las tramas que presentan las épocas. Cuando murió en 1977, yo no vivía en Borbollón, sino en la Urbanización Lomas, allí conocí otros personajes populares. Ejemplo; Bárbara, mujer altiva, elegante, abuela de un amigo de la adolescencia.

El Profesor Carlos Ramón Gómez, lo inmortalizó en la canción biográfica que narra su cotidiana jornada, tema interpretado por Mérida Zamora, la Coral Zaraza, El Quinteto Magistral y el Profesor Ángel Vicente Gómez Romero. El merengue se encuentra en el Álbum discográfico: Mi Homenaje, interpretado por la Coral Zaraza en ocasión de celebrar los 50 años de la creación de tan insigne cantoría zaraceña, Caracas año: 2015. También el cantautor Douglas Vietri, en su tema: Terruño de mi añoranza, interpretado por Bermari Rodríguez, hace alusión en su prosa al vendedor:”Natividad se paseaba por sus calles empedradas, buscando quien le comprara su quincalla de ilusión”.

En el marco de la celebración de los 165 años de la Creación del Cantón Unare y Día del Ciudad (5 de abril de 1853 -2018) busqué en la memoria de nuestro pueblo para resaltar los personajes populares, esos que también forman parte de la trama de la ciudad. De esquina en esquina, este personaje, nos enseña el valor trabajo, en cada bodega tuvo amistades que recuerdan a tan típico personaje. Desconocemos su vida familiar, presumo la tuvo en cuanto a hijos, seguramente para él, la familia eran los hogares que visitó. En Borbollón, Curazao, Golfo Triste, El Médano, La Loma, y El Centro, lo vieron tocando puertas, como un mercader de calles solitarias, al regresar hacia su aposento, Camazas y Tacalito, con el sobornal y burros cargados con leña, se le vio gritar y vender su mercancía, rematando las últimas cargas por la calle Barcelona, haciendo el recorrido de la ciudad donde cosechó amistades.

En la Calle Nueva nos ofrece testimonio Don José Eusebio Zamora Morales, sobre la venta y el trabajo de Natividad y su padre José Saéz a quien conoció en las las Camazas en un conuco: “Era gente trabajadora, pasaban por la bodega de mi papá Juan Zamora y se echaba un trago, nos dejaba leña, y seguía en su jornal diario por las calles ” También de las travesuras rescatamos un recuerdo de Natalia Zamora que nos dijo: “Natividad le seguía un perro, un día se metió a la casa y el perro se comió el loro”.

Cuando hablamos del pasado, salen buenas crónicas, aun bulle en el recuerdo de algunos vecinos traviesos del Médano amenas anécdotas: Nelson Bermúdez nos contó: “Un personaje muy popular en mi sector el Médano y a quién conocí siendo un apenas un niño. Podría contar muchas anécdotas de él, ya que acostumbraba amarrar su burro muy cerca de la casa de doña María Antonia Rojas en la calle Bolívar, con calle la Romana muy cerca del Bar Rincón Azul, hoy” Caney de los Mayorga”….Los árboles donde amarraba su burro eran unos pata e ratón de la cerca propiedad de la casa de doña Cristóbal González.

En una oportunidad le hicimos picar el Burro con unas avispas pica ojo y nos hizo correr garrote en mano hasta el rabo de la laguna Nueva, hoy barrio el Terminal”.

Natividad Sáez, se quedó en nuestro imaginario a través de una canción, es la viva muestra de los personajes anónimos que han hecho historia cotidiana. Natividad, es símbolo en el llano del Juan Bimba zaraceño, es una historia de la fealdad, que busca en una antropología cultural de la belleza de nuestra gente; encontrar en los pueblos y sus raíces identitarias los oficios necesarios que surgen de los hombres, ellos, la gente humilde y sencilla también hacen la historia como dijo Unamuno: “Intrahistoria”. La historia de la cotidianidad. “Historia viva”.

El compositor Carlos Ramón Gómez, fue un etnomusicólogo de oficio, de praxis, que bien supo interpretar un mundo imaginario desde la realidad más rupestre hasta los más exquisitos gustos de la música venezolanista en sus variantes géneros, como el merengue popular” Natividad”, muy pegajoso en la única emisora para esos años de valoración por lo nuestro. Su canción visibilizó a un simple vendedor, que pregonaba en su carga afanosa la mercancía, fruto de su labor, penetrando al pueblo con su grito: leña. leña.!..

“Sino me la compra, paisana, no voy a come: topochos, frijoles, y yuca también, cómpreme señore, hágame ese bien.”

En otras festividades, se conocen algunas chanzas de Natividad, Cuenta el Prof. Pedro Hernández que para una celebración del Carnaval, entró Natividad al Médano, en espera del desfile de carrozas, fiel a su labor con sus jumentos, sobornales y el infaltable pregón: “Estiércol de bestia caballar para los jardines”._ Dos visitantes de Valle de la Pascua, enseguida murmuraron al lado del Profesor Hernández :_”Aquí en Zaraza ,hasta los locos hablan bien”.

Por el Barrio el Centro, trae de su memoria una hendija para asomar recuerdos, el italiano Giovanni Blandino desde la distancia desntraña, la época era de escolar: “También mi mamá, compraba su carga de estiércol, recuerdo muy bien de él y su burrito, por las calles de Zaraza. En nuestro pueblo, había varios personajes, popular, como Candelaria, Marcelino, Anacleto, etc…. que se perdieron en nuestras memorias”.

Podemos decir que en varias ocasiones las instituciones educativas han realzado eventos y alegorías, ejemplo el excelente calipso autoría del Profesor José Gregorio Rodríguez Polacre, quien en una noche de musa junto a su madre Doña Rafaela Polacre recordaron el personaje y escribieron el tema para la comparsa del año:2010, dedicada por el Liceo Antonio José Sotillo a Natividad, y fue como al ritmo de una masiva comparsa las calles se llenaron de estudiantes como solista la estudiante Franyeli Maestre: cantando: “allá viene! allá viene !el conuco é Natividad: Auyamas y berenjenas, tegüe y batata morá .Pero un saco é maíz segurito no va faltá “.

Parece indicar que la realidad cultural popular de nivel residencial, donde se alojan en los circuitos culturales de los pueblos ha trascendido, no está en quiebre, pero debemos reforzarlo.

También en amena conversación hace algo como un año en la residencia de la familia Borges la Lcda. Luisaura Rodríguez Torres integrante y cofundadora de la Coral Zaraza e hija del poeta José Salvador Rodríguez Malaspina, me refirió sobre otro tema muy gráfico al igual del conocido, “Natividad,” escrito por su tía: Esperanza Rodríguez de Guevara, hija de Don Jerónimo Rodríguez Moleiro, quienes llevan en sus venas el ADN de la inspiración literaria, nacidos en el santuario de esta tierra de fecundas composiciones: ”Ahí viene, ahí, viene, se acerca Natividad .Murmuran los niños cuando lo oyen gritar y ellos lo esperan para así verlo pasar, cantándole con el coro cuando empieza a pregonar, cantándole con el coro cuando empieza a pregonar.

Verdura trae del conuco que recién la cosechó, leña del guatacaro que en la mañana cortó y los frijoles pintones que la mujer desgranó, la guayabita del monte que en la sabana cortó. Él va, vendiendo de casa en casa y de portón en portón, refrescando los recuerdo, viviendo la tradición, bella estampa de mi pueblo, Natividad y su pregón, bella estampa de mi pueblo Natividad y su pregón”.

Así es que Natividad, no fue ignorado, tuvo en estas canciones el reconocimiento de su labriega vida, valor apreciado por los habitantes y destinatarios de su vendimia.

Creo que eso apretuja nuestro folclore y nos hace mucho más densos, saber que hemos venido construyendo la identidad al paso del tiempo.El poeta Ramón Figuera, también soltó sus breve recuerdo:” Yo no lo conocí pero jamás olvido que cuando estudiaba sexto grado en la escuela de Tacalito, me correspondió para el cierre de año escolar hacer el papel de Natividad, lo hice tan bien que lo recuerdo como si fuera ayer”.

Natividad trascendió. en la muchachada de la época. También del Barrio La Loma, el Prof e Ing..Eliezer Palma, desde la distancia trae breves pergaminos: ” Recuerdo claramente sus recorridos por mi barrio la Loma y como todos los mamadores de gallo le escondían la burra para molestarlo. También recuerdo otro personaje colega de Natividad a quien llamaban “mama”. Que tiempos.”.

Otro zaraceño de la promoción del Liceo Eduardo Delfín Méndez 1974, El Prof. de la UCV Miguel Abundio Blaza, recuerda: ” cada vez que mamá le compraba uno o dos sacos de estiércol, me tocaba a mi desmenuzarlo y echarlo alrededor de las matas de rosas, bella a las once, cayenas y laureles que había en el patio-jardín de la casa en la Lomas”.

En mi trabajo de maestría sobre” Educar la mirada”, tenernos otra fotografía de la familia Rodríguez Torres, allí está bien joven Natividad. Es necesario sacar de los escaparates los papeles que guardan nuestra historia por muy sencilla que sea, nos permitirá crecer el acervo histórico y cultural ante la mirada de las nuevas generaciones.

Que nuestro personaje no muera en la memoria de los Zaraceños. “Muere quien es olvidado” como lo bien expresaron en la cinematografía mexicana reciente: “Coco”.

“Natividad regresa con la quincalla que no vendió, la barriga vacía porque la plata, se le acabó, ha metido la pata con Juan Morgalla jugó y perdió, y así todos los días vuelve Natera con su pregón: Una carga `e leña, catira,”.

En ocasión de varias visitas y tertulias para algún aniversario de la coral Zaraza con las hijas del Profesor Carlos Ramón Gómez ,específicamente la Pedagoga Odalis y la Pediatra Mercedita Gómez Mejías, trajeron en sus palabras una  buena referencia sobre “Juan Morgalla”, mencionaron algo como que su padre en la canción había creado ese personaje del pueblo, una parodia a cualquier jugador y acompañante de Natividad en sus lúdicas y acostumbradas paradas de dado, cartas o algún taúr de las nocturnas faenas del juego en los botiquines de la Zaraza del pasado. ¡A la leña!  leña, leña!

Hay en muchos relatos de amigos, el sustrato amplio de lo que vivieron y en ellos conquistamos buenas referencias.

Por ejemplo: Una llamada telefónica, para conversar con César Castro Díaz, bastó para llevarnos por los senderos del ayer, por las madrugadas de misas de aguinaldos y días mozos de los hermanos Castro, hijos de Don Tomás Castro y Doña Aura Díaz. Cuenta, César Alejandro, que:” A las 3:00 la mañana con la oscurana frescura de la llanura, después de disfrutar del paseo por la Plaza y la estricta vigilancia de mi padre. Repicaron las campanas, nos retirábamos hasta el mercado viejo, para saludar a los contertulios, ir hasta la bodega de Don Roso Andrade, mi padre acostumbraba: tomarse un palao de brandi y nosotros un café. Luego, venia la brega. El oficio del ordeño, era faena para el hombre de la casa, lo sabía muy bien mi padre, por lo que: Carlos y yo, éramos becerreros. Tomás y Luis, ordeñaban, en un potrero y pequeña majada que poseía mi padre en la periferia de las Camazas, ganado atendido en corral por el señor, Alfonso García. Muy cerca de los terrenos de mi padre, Natividad tenía un ranchito. Allí siempre lo vimos, además por las callejuelas del pueblo vendiendo leña.

Una madrugada decembrina, lo sorprendimos al despertar del alba, muy acompañado de una morena, caminadora, conocida por Curazao y Golfo Triste, era muy popular, le decían la loca Candelaria, una dentadura blanquita, ella, flaca y canelosa. Natividad, al parecer rivalizaba los amores con un amigo y socio de labores en busca de estiércol en los potreros de mi padre, el popular “Camello”,_ el de la carretilla, instrumento de trabajo un poco más adelantado en materia de trasporte para hacer sus oficio en el pueblo_. Dicen los vecinos, que ellos se disputaban las febriles compañías de la morena. Solo ellos guardaron en la memoria de caballeros sus amores. Natividad, tenía su corazoncito. Otra anécdota que recuerdo, es el paseo de los jóvenes de la época por esos montes, cazando Potocas, atrapando Iguanas para sacarle los huevos: los muchachos tremendos, tratando de sonsacarle los animales a Natividad, e incluso queriendo alquilarlas para hacer el paseo más placentero. En ocasiones de buena venta, echaba un saco al piso para tirar lo dados en los lados del Médano, sus jumentos, seguían ahijados, para pernoctar en su estancia de las Camazas, muy disciplinados ellos, mientras su dueño probaba suerte”.

“Cuando la guacharaca lanza su grito de madrugá….sale con su alharaca de Tacalito hacia la ciudad”…

Dios le tenga en su lugar de gloria y los zaraceños en el recuerdo para mirar su valor : Trabajar ,no mendigar.

Nota:

En cuanto a los créditos de las fotografías tengo dudas del autor de ellas. Muchas familias tienen gráficas de Natividad, la autoría, la desconozco, no sé a quién atribuirle los derechos de autor. Pero gracias a quien tomó esas imágenes. Trataré de seguir investigando.

DRAE: Sobornal es el peso que se añade a uno de los tercios de la carga de una caballería, con el fin de equilibrarlos.