Cultura Local Personajes

Jose Antonio Blanca

El maestro Blanca

Nace en Mundo Nuevo un caserío cercano a la población de Zaraza, Hijo de María Pastora Blanca y de Justo Mania,  eso fue 14 de Diciembre de 1935, a las cuatro de la mañana, y su comadrona fue Camila Moreno; nos comenta sonriente “el maestro”.

     Recuerda que sus inicios fueron con el cuatro a la edad de ocho años viendo a un señor que tocaba en las reuniones que se hacían donde sus familiares .Un día vino al pueblo  en compañía de su tío Isidro Blanca para vender una fanega de maíz, allí vio un cuatro que costaba cinco Bolívares, regresó con la convicción de que sería para él. Trabajó para juntar el dinero y así logró uno de sus sueños.

  Avelino Machado fue su primer instructor, aunque comenta que es autodidacta. Luego conoció a un señor bandolinista Ángel Ramón Manaure a quien acompañaba con su cuatro. Aparece otro pilar de su carrera, Felipe Guaita quien preguntó por alguien que tocara cuatro y le comentaron que el hijo de Mania lo podía acompañar; allí comenzó a matar sus tigritos como él dice.

    A los 16 años de edad comienza a practicar con la bandolina que Guaita dejaba en su casa, de allí amenizaba las fiestas de la gente pudiente de aquella época. El vals, la polca, el pasodoble, el joropo y el merengue eran las melodías más sonadas.

    Tenía veinte años de edad cuando participa en su primer festival representado al municipio, su acompañante fue Jesús Guacaran, resultando ganador.

    Toca bandolina, cuatro, arpa, maracas y bandola; es un músico de corazón sin mucho estudio, pues como dice lo hace por pasión. El reconocimiento por su labor ha sido demostrado en más de una ocasión  por diferentes instituciones privadas y del estado. En su pueblo Zaraza existe una Plaza que lleva su nombre.

    Actualmente sigue dictando clases de los instrumentos que ejecuta en su casa; se siente agradecido por todo lo que le ha dado la vida. Pide a los jóvenes que aprendan a querer la música venezolana que es patrimonio del país, que sean humildes y que sean músicos de corazón, no solo por dinero sino por satisfacción de llevar en la sangre eso tan bonito que es nuestro folklor.