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Lila Gómez

    Lila Gómez (Zaraza, Guárico). La trayectoria de esta escritora autodidacta, zaraceña de nacimiento, la complementa una encomiable labor por más de tres décadas en el quehacer docente. Dentro de su actividad literaria ha tenido el reconocimiento del Certamen Municipal de literatura en el 2011 por su participación con la muestra poética Amor de cristal. En el 2012 resultó ganadora del Certamen de Poesía de la Gran Explosión Cultural Bicentenaria con su obra Desolación.

    Su poesía que refleja sentimientos en cada uno de sus versos, dejándonos navegar en su odisea interior, donde ahonda en las reminiscencias del paisaje que la vida ha acuñado en su ser, revelándonos los secretos síquico del prisionero universo.

    Sus obras publicadas son: poemario renacentista lirico Noches de pluma y Herraduras del Tiempo. La poeta zaraceña Lila Gómez entreteje íntimamente poemas de rimas suaves, cuidadas, conjugando con pericia las palabras, dejando un aroma a rosas, a recuerdos, añoranzas, pero sobre todo a su tierra, a la sencillez con la que se vive en las tierras lejanas del bullicio citadino.

 

Algunas Poemas de Lila Gomez 

Detalles para un lienzo

Pintor que agonizas

En el lienzo con tu musa,

Sacrílegos trazos dibuja tu pincel,

En un colorido desfile la policromía

Del color se aferra a tu mano

Que muere entre las sombras y el abismo

Pintor que corres tras la desnudez

de tu musa en venturas sublime.

Efímera luz la que inspira tu obra

Y alucina con lo etéreo

Yerra el arte  y al que plasma ciega

Tierra malva

Hacia el fulgor escarlata

como ángeles dormidos

pasan las blondas del día

a su mágico descanso.

Tierra, así te veo, luciente.

Del edén de tú alma

se bebe el dulzor

de panales benditos

y de tu cima vegetal

moños de l araguaney, moriche y palma.

Así te siento, raíz maternal.

En la santidad de tus noches

los iris fulgurantes del cielo

recorren los predios del encuentro acordado

para volver al principio de malva claridad

porque eres el día siguiente.

Que silencio y grito me abracen

para crecer mí sed en tus lunas de agua

cuando el crisol de marzo suelte la rienda.

Si estoy o no estoy.

 

Horas de sabana

Sabana; boca grande.

Corazón de sol que despiertas

la linfa naciente del amanecer

y al fresco arco de las horas tempraneras

con caricias reposadas en los colores del alba.

¡Sabana extensa de grito y calma!

Las meridianas horas doradas

se enroscan y se dan en cuerpo al viento vivo

para calar en el cristal de tus aguas

elcuajante calor, agudo, redondo, casi rojo.

Con sentir de humanidad

pasan todas las horas de la sabana

al livor crepuscular cansadas como dormidas

cual pájaros volando a cielo cerrado

para despertar de nuevo en la firmeza del día.

 

Todos los llanos

Llano abierto, estación de amor y poesía

donde un sol enamorado ilumina la blanca cabellera del día

y sortijas de risas llueven en el estero

cuando la sonora copla suspira y baila

inspirando al cabrestero.

Al silbar de la soisola

con su tono plañidero

asoman por los caminos alegres acentos de bandola

y el amor se viste de luz, perfume y azulitos de enero.

Llano adentro, tierra de agua santa y polvo bravío

la de la mano abierta a la hembra y al corrío

al espejismo y letanías en tardes de vaguerías

y donde cimarrón y florentino no conocen talanqueras

cuando cabalgan con el viento cruzando sin banderas.

Llano manso, techo de tono tibio

para el almíbar de la vida y de este patriotismo mío

que destila a su manera todo un himno de hermandad

uniendo pueblos hermanos con amor y libertad.

 

Delirio profano

Amo ese cuerpo

que se detiene en mí como el aire que serpentea

sobre la insinuante espuma del río ondulante, flotante

y lo hago mío.

Ave nocturna.

Amo ese cuerpo

que es vida sobre la distancia concluida

en el variante clima del desnudo anochecer

con muerte sólo sospechada.

Pluma ligera.

Amo ese cuerpo

que inunda sin límite

la besante línea ecuatorial

bebiendo mi diluvio en delirio de dios profano.

Ave nocturna de pluma de ligera

donde me habitas la noche exige

y mi piel te besa.

Bebedor de fuego.

 

 

Mis manos

Ahora la noche cede su magnifica cerradura

a las llaves del día

pero sólo tus manos envueltas

por el ritual de una profecía insistente

pueden abrir la frágil puerta

del adolescente paisaje

con ramas en fuego mirando

y sólo mis manos pueden atraparlas

en esa minúscula travesía

donde palpita la voluntad del vientre

con el ruido de todas las aguas

pero suave como la levedad del viento

agitando las campanadas del horizontes final.

Ahora cómo no sentir la prisa del tiempo abandonando

Instrucciones incipientes para humedecer

con la perfecta temperatura

el silencio de nuestras manos

acoplándose siempre

hacia un mismo circulo.